Este lunes 26 de agosto del 2024 marca el inicio de la demolición del emblemático edificio Fantasía, ubicado en la avenida 9 de octubre, entre José Mascote y Esmeraldas.

La estructura de catorce pisos, que había sido apuntalada hace dos meses para evitar su inclinación, finalmente será derribada.

El edificio Fantasía, con más de medio siglo de antigüedad, ha sido un ícono en el centro de Guayaquil. Sin embargo, su peligrosa inclinación de al menos 40 centímetros llevó a las autoridades a tomar medidas drásticas para garantizar la seguridad de los ciudadanos y de los negocios aledaños.

Proceso de Demolición

La Empresa Pública de Seguridad de Guayaquil (Segura EP) supervisará los trabajos desde temprano. El proceso de apuntalamiento, que tomó tres semanas, incluyó la instalación de seis pilotes de 33 metros y dos bloques de anclaje para asegurar la estructura. Ahora, con la orden judicial en mano, el Municipio de Guayaquil ha contratado a una compañía especializada para llevar a cabo la demolición en el menor tiempo posible.

Impacto en la Comunidad

Durante los trabajos, la avenida 9 de octubre permanecerá cerrada desde la calle Esmeraldas hasta José Mascote, lo que afectará la circulación y el comercio en la zona. Los propietarios del edificio han expresado su preocupación por la falta de notificación y claridad sobre quién asumirá los costos de la demolición.

El alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, ha indicado que se están evaluando opciones para el futuro del sitio una vez que la demolición esté completa. La prioridad es garantizar la seguridad y minimizar el impacto en la comunidad local.

La demolición del edificio Fantasía en el centro de Guayaquil marca el fin de una era para una estructura que ha sido parte del paisaje urbano durante más de cincuenta años. La inclinación peligrosa del edificio y las preocupaciones de seguridad han llevado a las autoridades a tomar medidas decisivas para proteger a los ciudadanos y a los negocios cercanos. Este proceso, aunque necesario, ha generado inquietudes entre los propietarios y la comunidad local debido a la falta de claridad sobre los costos y la logística de la demolición.

El impacto de la demolición se sentirá en toda la zona, especialmente con el cierre temporal de la avenida 9 de octubre, una arteria vital para el tráfico y el comercio en el centro de la ciudad. Los residentes y comerciantes deberán adaptarse a las interrupciones mientras se llevan a cabo los trabajos. Sin embargo, la prioridad sigue siendo la seguridad de todos los involucrados y la minimización de riesgos asociados con la estructura inestable.

Mirando hacia el futuro, el sitio del edificio Fantasía ofrece una oportunidad para el desarrollo y la revitalización del área. Las autoridades municipales están considerando diversas opciones para el uso del terreno una vez que la demolición esté completa. La comunidad espera que cualquier nuevo proyecto no solo mejore la seguridad, sino que también contribuya positivamente al entorno urbano y económico de Guayaquil.